Las respuestas fueron variadas y concretas, demostrando que lo que nos habían dicho desde que éramos pequeños se nos había quedado grabado en el cerebro. "Para cambiar y mejorar la sociedad, para prepararnos para la vida y la sociedad, para aprender, etc."
Image courtesy of Applezoomzoom at FreeDigitalPhotos.net
Tras esta pequeña iniciación, el profesor formuló otra pregunta, esta vez relacionada a qué elección escogeríamos para nuestra vida si tuviéramos las opciones de:
-Saber sólo materias curriculares
- Tener valores (emociones, respeto, empatía...)
De nuevo, hubo un pequeño debate acerca de qué es mejor en la vida laboral. Sin embargo, finalmente llegamos a la conclusión de que es necesario una mezcla de ambas para conseguir fomentar una buena educación, ¿no es cierto? El hecho de saber matemáticas, o conocer los nombres de los ríos nos puede servir para aprobar un examen y saber un poco más de cultura general, pero el respeto nos puede servir muy bien en nuestro día a día. Al fin y al cabo, el último fin de la educación, es que seamos felices.
Porque en definitiva, todo deriva en ser feliz. Pregúntate para qué trabajas, la respuesta seguramente sea, "para ganar dinero y vivir bien.", claro, y eso deriva en tú felicidad. ¿Para qué estudias? "Para conseguir un buen futuro", de nuevo, para vivir feliz. ¿Por qué juegas al fútbol? ¿Por qué pintas? ¿Por qué te gusta tocar un instrumento? Porque te da felicidad.
Existen numerosos puntos de vista de para qué sirve la educación, pero quizá ninguno sea correcto, como también pueden serlo todos. A lo mejor la pregunta no es ¿para qué? sino ¿cómo puede servirnos la educación?

No hay comentarios:
Publicar un comentario